viernes, 21 de septiembre de 2012

Lo que puede provocar un error en Facebook


Alerta de seguridad en un pueblo de Holanda por una invitación en Facebook

La policía confirma la asistencia de miles de personas al cumpleaños de una joven que olvidó marcar como privado el evento en la red social

El ayuntamiento de Haren retira placas con el nombre de varias calles e impone la ley seca

Varios adolescentes posan delante de la casa de Merthe, en Haren, horas antes del evento. /CATRINUS VAN DER VEEN (AFP)
Merthe, una adolescente holandesa que quería celebrar este viernes a lo grande su 16 cumpleaños, se ha pillado los dedos en Facebook. Olvidó mencionar que la fiesta nocturna sería privada, y la invitación remitida a través de la red social ha llegado a 25.000 personas. La policía ya ha confirmado la asistencia de "miles" de personas sin especificar, por el momento, la cifra exacta. El diario holandés De Telegraaf está publicando imágenes de la multitud que está en el evento. El ayuntamiento de su pueblo, Haren (al norte del país), tiene solo 18.000 habitantes y ha declarado el estado de alerta. La venta de alcohol está prohibida en la estación de ferrocarril, las tiendas cerrarán antes y la calle de la chica ha sido bloqueada al público. También se han arrancado, por orden del alcalde, las placas con el nombre de las vías adyacentes. La idea es despistar a los viajeros, aunque servirá para ganar algo de tiempo, porque la mayoría puede guiarse con cualquier sistema de navegación.
En 2010, un error similar le costó caro a la familia de Tessa, una chica alemana de Hamburgo. También invitó a sus amigos a través de Facebook y contestaron 14.000 personas. Al final, llegaron a su casa unas 1.500 y hubo seis detenidos por disturbio público. En el caso de la holandesa Merthe, los desconocidos que piensan acudir han colgado en YouTube una veintena de videos con montajes de fiestas similares. En todos se convoca al usuario para que acuda a Haren, incluso facilitando el mapa del lugar. También se han fabricado camisetas con el lema Project X, en recuerdo del filme estadounidense del mismo título que recrea un evento así. (Con un presupuesto de 12 millones de dólares, recaudó 100 millones en taquilla).
“La chica no quería provocar esta respuesta, ni tampoco sus padres, que han desconvocado la fiesta y ya no están en su casa. Es una de esas cosas que se vuelven en contra cuando se usan mal las redes sociales”, ha dicho Rob Bats, alcalde de la ciudad. En Groningen, la ciudad a cuyo término municipal pertenece Haren, lo han tomado de otro modo. Sus bares y clubes abrirán hasta más tarde para acoger a los falsos invitados por si la fiesta original no acaba de funcionar.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Martin Cooper, padre de la telefonía celular en la UACM

El ingeniero electrónico de 82 años, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica 2009, trajo a la ciudad de México el primer teléfono móvil que se utilizó en el mundo. Es un ladrillo de un kilogramo y tiene una batería que dura apenas 20 minutos. Nadie lo aguantaba, pero funcionó y fue un éxito, relató. Foto María Meléndrez Parada


Angeles Cruz Martínez
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de noviembre de 2010, p. 47

En 1973 Martin Cooper realizó la primera llamada por teléfono celular. Buscaba que las personas pudieran comunicarse en cualquier lugar y hoy él mismo se admira de que 5.5 mil millones de personas posean uno de esos aparatos.

“No sólo eso, dice, seguramente muy pronto también será de utilidad para prevenir enfermedades como la diabetes o las afecciones cardiacas. La tecnología ya existe. Sólo falta que disminuya su costo a fin de que sea accesible para todos.

Es muy probable que esta herramienta y sus aplicaciones, como el Internet y las redes sociales también sirvan en un fu-turo para la toma de decisiones e incluso, para que por esa vía se realicen los procesos electora-les. El único obstáculo es cultural, en particular de aquellos que se resisten a la eliminación del papel. Esa es mi propuesta, aunque tal vez tarde unas dos generaciones en concretarse, admitió.

El científico, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2009 es- tuvo ayer en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) como parte de las actividades de la Semana de la Ciencia e Innovación que or- ganiza el Gobierno del Distrito Federal.

Martin Cooper dictó una conferencia magistral y trajo el que fue el primer teléfono móvil, un ladrillo de un kilogramo y una batería que duraba apenas 20 minutos. Nadie lo aguantaba, pero funcionó y fue un éxito, refirió.

Recordó que el nacimiento del celular se dio primero, por el interés de demostrarle a la telefónica ATT, competencia de Motorola donde Cooper laboraba, que era posible comunicar a las personas sin necesidad de estar en sus casas o en sus automóviles, como ofreció ATT con uno de sus productos.

“Nosotros teníamos la certeza de que podíamos tener algo mejor, que no sería necesario estar atado por un cable a una pared ni a un coche”. Así se gestó esta revolución tecnológica que modificó el comportamiento y costumbres de las personas y ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de muchas más.

Sistemas de salud fallidos

Lo que sigue, indicó el ingeniero electrónico de 82 años, es llevar la tecnología que ya existe a otras áreas como la medicina. Los sistemas de salud son fallidos. Se invierte mucho dinero para curar enfermedades, cuando el énfasis debería estar en la prevención. Se refirió entonces a los infartos al miocardio, causantes de hospitalizaciones, atención médica de alto costo y de muerte. Comentó que con las herramientas disponibles es posible monitorear el comportamiento del organismo para advertir sobre el riesgo de que el individuo sufra un ataque al corazón.

También ya se cuenta con dispositivos que pueden servir para reducir los índices de sobrepeso y obesidad que afectan gravemente a Estados Unidos y México. Los citados aparatos miden el nivel de ingesta y gasto de calorías y funcionan, incluso, en el momento en que la persona está comiendo.

Ante estudiantes de la UACM, Cooper comentó que los técnicos ya trabajan en el diseño de un dispositivo que mida el nivel de azúcar y los resultados se transfieran vía celular al médico o donde se quiera. Mencionó que el Instituto Carlos Slim es uno de los sitios donde se están creando estos equipos. Tendrá la ventaja de que estará hecho para los mexicanos y la población de América Latina, apuntó.

Más tarde, en la sesión de preguntas y respuestas, Cooper se refirió al alto costo que todavía tiene la telefonía celular en sitios como México; aunque también resaltó que a escala mundial los precios han bajado hasta en cuatro veces en los ocho años recientes. Esta es una tendencia que seguirá en el futuro, aunque eso no significa que será gratis, sino que habrá más servicios y aplicaciones.

Reconoció que a México no trajo su celular porque el servicio es demasiado caro.

Luego advirtió –con cautela para no ofender a Carlos Slim– que una de las causas del alto precio es la falta de competencia y refirió la situación de varias ciudades estadunidenses donde hasta seis empresas se disputan el mercado.

Buscan diferenciarse entre ellas por sus tarifas y los servicios que ofrecen, indicó.


viernes, 29 de octubre de 2010

32 Tendencias de cambio 2010-2020

Entrevista con los autores del libro: Antonio Gutiérrez-Rubí y Juan Freire

Antonio Fraguas*

Ciudadanos, empresas, partidos y organizaciones sociales; nadie escapa a los frenéticos cambios tecnológicos que están alterando las relaciones interpersonales, laborales y políticas. El análisis y la prospección de esas transformaciones centran el libro 32 Tendencias de cambio 2010-2020, escrito a cuatro manos, dentro del proyecto Laboratorio de Tendencias, por el experto en comunicación y consultor político Antonio Gutiérrez-Rubí y el biólogo y especialista en economía digital Juan Freire. El libro, que se presenta esta semana en Madrid y la que viene en Barcelona, es una suerte de mapa de tendencias y puede leerse como un manual de estrategia empresarial, política y personal para adaptarse al presente (y al futuro inmediato). Gutiérrez-Rubí (Barcelona, 1960), que ha respondido a esta entrevista a través de correo electrónico, augura el ocaso de la ciudadanía política tradicional y la desaparición de las organizaciones que no se adapten al ecosistema digital. Además, afirma que la llamada brecha digital acabará por cerrarse.

Pregunta: Las sociedades humanas siempre se han visto inmersas en cambios, ¿Por qué son los que vivimos ahora más profundos que en los últimos siglos?

Respuesta: Por tres razones. La primera, por la extraordinaria potencia, brutal aceleración y reducción del tiempo de penetración de las nuevas tecnologías. En los próximos 18 meses se duplicará toda la información accesible en Internet, algo inimaginable en términos históricos, anteriormente. La segunda por la radical transformación de nuestras maneras de comunicarnos, organizarnos y crear valor. Son cambios estratégicos que reconfiguran nuestra sociedad. Y la tercera, por la globalidad de los mismos. África, por ejemplo, puede conquistar el futuro del siglo XXI sin pasar por la industrialización. En África, el primer banco es una compañía de teléfonos móviles y uno de cada tres africanos ya tiene móvil. Olvídense de los postes y los cables y piensen más en redes y satélites.

P: Las transformaciones que ustedes apuntan ya están sucediendo aunque mucha gente aún no las percibe...

R: Ciertamente, no las perciben, por eso es tan importante estudiar y analizar las tendencias. A veces, sólo vemos la punta del iceberg (que muestra en la superficie sólo el 10% de su masa helada). Otras intuimos la realidad a través de fragmentos, de trozos, de pistas, de rastros que nos ofrecen información intuitiva sin una visión de conjunto. Y, en la mayoría de los casos, son transformaciones en estado germinal que florecerán con toda su potencia. Sean partes, fragmentos o semillas, si analizamos bien las tendencias podremos comprender la globalidad y la potencia transformadora de los cambios.

Anticiparse y detectar los movimientos de fondo que se producen en nuestra sociedad es clave para la dirección estratégica. No se trata de adivinar el futuro, ni de "bolas de cristal" como dice Francis Pisani en el prólogo del libro. Se trata de interpretar las tendencias que ya podemos ver en el presente para diseñar itinerarios que nos permitan prepararnos a lo que viene en sustitución de lo caduco. Como estos cambios son acelerados y radicales, ganar este tiempo de preparación, adaptación y conocimiento es clave para competir en el futuro.

P: En su libro identifican ustedes diferentes áreas de cambio, desde las relaciones personales, a los modelos de negocio o la participación política; todo ello estrechamente relacionado con la transformación tecnológica ¿dónde queda la gente sin acceso a la tecnología?

R: La tecnología será cada vez más amable, intuitiva y cómoda. Omnipresente en nuestras vidas. El derecho al acceso universal a Internet será una exigencia democrática y política reforzada por los mercados y los ciudadanos. La Internet de las cosas, en el futuro, va a convertir nuestros entornos en terminales nodales activos y con capacidad de contener información inteligente y relacionada. En España, por ejemplo, hay ya casi 60 millones de teléfonos móviles, y una parte muy importante ya son dispositivos móviles multimedia con gran capacidad de comunicación, conexión y transmisión. La tecnología se adapta con gran facilidad a nuestra vida cotidiana y cada vez elimina más barreras en su usabilidad. La brecha digital desparecerá y aparecerán otras brechas no estrictamente tecnológicas.

P: Hablan ustedes de "revolución de los datos personales" ¿cree usted que el ciudadano común es consciente de la importancia que para las organizaciones empresariales tiene esa información personal?

R: No. La identidad personal del futuro será la identidad digital. Olvídense del curriculum vitae y preparémonos para el digital vitae. El DNI, como paradigma de la identidad, ya no sirve en la sociedad-red, por reduccionista. Es una foto fija insuficiente en la sociedad de la información y comunicación. Somos y seremos nuestros rastros, reputaciones y contenidos digitales. Encontraremos, mantendremos o mejoraremos nuestro trabajo gracias a nuestra presencia en la red. Nuestra ciudadanía digital será más relevante que nuestra ciudadanía política o cívica.

P: ¿Qué será de las formaciones políticas, las empresas o los profesionales que ignoren estos procesos de transformación?

R: Sufrirán e incluso algunas desparecerán. Por eso es tan importante analizar las tendencias de estos cambios, porque suponen grandes capacidades de transformación personal y organizativa y son muy exigentes con las transformaciones interiores. Ganar tiempo para prepararse, adaptarse y aprender lo nuevo que sustituirá lo obsoleto es estratégico para el futuro, ya que estos cambios llegan en forma de tsunamis digitales: muchos ven la ola pero no comprenden ni su velocidad y ni su tamaño gigantesco y devastador. Comprender la naturaleza radical y transformadora de lo nuevo es estratégico. Dice Nikesh Arora que "un pequeño rápido puede ganar a un grande lento". Sí, el nuevo poder se aleja de la fuerza, la propiedad o la dimensión y ofrece posibilidades de éxito a la creatividad, la inteligencia y la red: profundos cambios en la asignación de valor al concepto de poder.

P: En cuanto al periodismo, ustedes afirman que las noticias cada vez duran menos ¿dónde duran menos, en la mente del espectador/lector?

R: El privilegio de intermediación de los medios y los periodistas se acaba, aunque su función social sigue intacta. En la sociedad-red cada ciudadano es un periodista en potencia. La capacidad de imagen de nuestros dispositivos móviles, la estructuración personal y relacional en redes sociales y la creatividad de las personas ofrecen un potencial extraordinario. Los privilegios serán sustituidos por la reputación digital, la meritocracia social y la creatividad. El filósofo Heráclito decía que nunca te bañas en la misma agua del río. Es una buena metáfora. La información, su consumo y su uso es un río de aguas bravas, donde todo fluye. Comprender la dinámica móvil y constante de los flujos es clave para quien tiene una industria que todavía piensa en horarios de boletines, ediciones diarias o periodicidades varias. La gente no espera.

P: ¿Y qué ocurre con las noticias complejas o especialmente delicadas, que requieren unos tiempos de elaboración, un trato paciente con varias fuentes y una capacidad de análisis y conocimientos por parte del periodista que cuestan dinero y que sólo los grandes medios pueden ofrecer? Es decir, ¿qué ocurre con el llamado periodismo de calidad?

R: Perder el privilegio de la exclusividad y trabajar en un entorno saturado de flujos informativos no impide, como decía en la respuesta anterior, desarrollar la función social y la responsabilidad social que medios y periodistas deben ejercer para fortalecer una sociedad más libre, transparente y democrática. Pero obliga a hacerlo con nuevos medios, nuevas actitudes y un enfoque de cooperación y colaboración permanente con los lectores y usuarios.

Los usuarios de la información en la sociedad red ya no son sólo lectores, oyentes, o espectadores. Escriben, hablan y emiten. Hay nuevos equilibrios y nuevas demandas mucho más exigentes que hay que atender. Comprender mejor los intereses de los usuarios y adaptarse a sus opciones de lectura o recepción, enriquece la profesión y pone en tensión a los medios. Por paradójico que parezca, la multiplicación de fuentes y la pluralidad de enfoques, así como la concurrencia de muchos emisores no estrictamente periodísticos, obligan a desarrollar un periodismo de mayor calidad.

P: Vivimos en un momento de elevado desempleo. Muchas personas buscan trabajo y quizá no son conscientes de que nuestras sociedades están en pleno cambio ¿qué aconsejarían a los que buscan un empleo?

R: No decir nunca jamás. Los nativos digitales deberán reinventarse constantemente. Y los emigrantes digitales aprender de nuevo, cada día, esforzarse en comprender lo emergente. La sociedad-red exige más actitudes que aptitudes (que hay que aprender, pero que cambian constantemente). Lo importante es construir un perfil profesional capaz de cambiar a la misma velocidad que el cambio social. Se acabó el confort y la posición. Lo nuevo tiene que ver con la adaptación y la presencia. Mantener una posición profesional sin presencia pública en la red y en la sociedad no va a ser posible.

La sociedad-red es muy dinámica, hay posibilidades para los nuevos liderazgos aunque no siempre se convertirán en posiciones en el organigrama. Es mejor tener una amplia frontera relacional y ser valorado y respetado que ser obedecido. Será decisiva la capacidad de añadir valor en cada gesto, en cada sms, en cada mail, en cada acción. No será una sociedad para obedientes, ni para autoritarios. Sino para el talento y la iniciativa.

P: Cualquier persona puede descargar gratis su libro de Internet. Apuntan a ustedes a un "cambio de paradigma" en la propiedad intelectual ¿es sostenible la creación científica y literaria sin patentes ni derechos de autor?

R: En la sociedad-red, hay que repensar los modelos de negocio, y los de protección de la creación. En la sociedad de la abundancia, lo importante es la atención. Los retornos económicos legítimos para los creadores se van a diversificar. A veces es mejor la reputación que un margen comercial. Conseguir la atención de un lector, un consumidor o un prescriptor es clave para mantener las opciones de intercambio comercial de bienes y servicios. Sin atención no hay consumo.

1. Presentación del libro

Vivimos ya en la Sociedad Red, una época caracterizada por fuertes cambios sociales, económicos y culturales que ninguna persona u organización puede obviar.
Nos preocupa entender nuestro entorno caracterizado por una creciente complejidad e incertidumbre, queremos comprender los movimientos de fondo, conocer las nuevas ideas y los nuevos protagonistas de las dinámicas de cambio social que se expresan, fundamentalmente, en la nueva sociedad de la información y la comunicación. Estudiamos y analizamos para ti y para tu organización los documentos y datos de referencia, aquellos que marcan “tendencias”. Te lo explicamos. Te lo documentamos. Te acompañamos en tu proceso de conocimiento de las nuevas ideas.

Queremos anticiparnos a lo que todavía no se ve, pero que se mueve y que cambiará lo conocido. A lo nuevo que vendrá y sustituirá a lo caduco: las nuevas tendencias.

2. Descárgate el libro (pdf)

Aquí tienes la versión pdf del texto que puedes bajarte libremente, con prólogo de Francis Pisani.

Para ver el texto en la Revista Educ@upn.mx haz clic aquí.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Internet es un instrumento para combatir la soledad, no para aumentarla: Manuel Castells

Quiero preguntarte por la soledad. Leyendo tu libro hay momentos en que he pensado en esto. De pronto hay un nuevo instrumento que se parece a la radio en su ubicuidad. La radio fue el gran elemento que atenuó la soledad de la gente, ¿internet ha venido a curarla?

La respuesta es directamente sí. No la elimina. Si la gente se encuentra sola, se encontrará menos sola con internet, pero se encontrará sola. Ahí tenemos datos duros, son de las cosas que sabemos. Tenemos datos duros de mi propio estudio sistemático sobre Catalunya hace 5, 4, 3 años, con análisis de muestras representativas de la población –3.000 personas– en las que está claro.

Analizamos los que tenían internet y los que no tenían internet. Claramente, el uso de internet favorece la sociabilidad, disminuye el sentimiento de alienación y lo que podríamos llamar el sentimiento de estar aislado. Por un lado son gente más sociable, pero además, el sentimiento de aislamiento también disminuye con el mayor uso de internet.

Internet, contra lo que siempre se había dicho en los medios de comunicación, no es un instrumento que deja sola a la gente con su ordenador, si no que, al contrario, es cumulativo. Cuanto más sociable es uno, más utiliza internet; cuanto más utiliza internet más desarrolla la sociabilidad y hay menos sentimiento de aislamiento. Se refleja en este estudio. Todos los estudios que se han hecho, en particular el World´s internet service, que se ha hecho con paneles cada tres años desde hace 10, muestra lo mismo. Va todo en la misma dirección. Internet es un instrumento para combatir la soledad. No para aumentarla.

¿Y el abuso no hace que la gente crea que la vida está allí y no en la calle? ¿No nos ata al sillón de internet?

Justamente los datos muestran que cuanto más sociable, más internet; cuanto más internet más sociable. Más sociable quiere decir que la gente que utiliza internet tiene más amigos, sale más frecuentemente, participa más políticamente, tiene mayores intereses y actividades culturales… Comprobado incluso por niveles sociales. Por tanto, no. Empíricamente, la respuesta es claramente no. Internet expande el mundo.
Ahí surge otra pregunta: ¿Qué ocurre si te pasas toda la vida en internet, encerrado en tu casa? Pues pasa lo mismo que si te pasas con un videojuego o leyendo un libro en tu casa 15 horas seguidas cada día. Si hay gente así, internet no les va a solucionar el problema. Es un instrumento que amplía el mundo en lugar de encogerlo, empíricamente.

¿Qué te ha dado internet?

Fundamentalmente la capacidad de investigar de manera que nunca hubiera podido hacerlo. La capacidad de estar informado o de poder estar informado al instante de cualquier cosa que pase en el mundo, que ha pasado en el mundo o que ha pasado hace cinco mil años. En internet tenemos la capacidad de entrar en toda la información y todas las expresiones culturales que se han producido en el planeta desde que el mundo es mundo.

Para un investigador, internet es precioso porque en gran medida no necesitas biblioteca. Para los investigadores en ciencias sociales, pero también para los investigadores científicos, lo fundamental es poder acceder a las investigaciones más recientes. Las investigaciones sobre mi libro las terminé hace año y medio y lo han producido rápidamente pero todavía han tardado. Un investigador necesita estar al corriente de lo que pasa en cada momento, tanto en ciencias sociales como en cualquier otro tipo de ciencia porque el cambio científico es tan rápido que puedes estar repitiendo cosas sin saberlo.

Ahora, con internet, si sabes dónde buscar, que es la gran condición, y qué buscas puedes estar siempre al día.

Segunda cosa. Me ha permitido estar en comunicación ininterrumpida –ya hablando personalmente y de mí– con cualquier persona con la que quiero estar en comunicación, cada minuto, cada día. Mi hija vive en Ginebra, la hija de mi mujer vive en Siberia, dos nietos en ginebra, otra nieta en Los Ángeles, mi mujer y yo viajamos mucho. Siempre estamos en contacto. La familia está absolutamente en contacto. Mi hermana está en las afueras de Barcelona, esté donde yo esté, siempre estamos en contacto. Con mi hija hablamos cada día. No sólo por e-mail, con Skype hablamos, sin pagar.

¿De qué calidad es esa comunicación que estamos construyendo?

Es una comunicación mucho más intensa porque la podemos practicar mucho más intensamente, lo que no excluye que si mi hija viviera en mi misma ciudad o al lado la vería personalmente, claro. También lo haría por internet. La comunicación de banda más ancha es, obviamente, la interpersonal, cara a cara, porque hay otros niveles de comunicación que no son simplemente las palabras: la estructura gestual, la mirada… Pero no se trata de oponer una a otra, se trata de añadirlas y sobre todo de, allá adonde no podemos llegar con nuestra presencia física, poder llegar siempre con el otro tipo de comunicación. Y sobre todo que es para la inmensa mayoría de la humanidad en este momento.

Te decían que deberíamos aprender de los norteamericanos porque están mucho más avanzados en la utilización de esta herramienta, que nace por allí.

¿Qué tenemos que aprender? ¿Qué nos falta? Imagino que esta herramienta, sin una educación secundaria suficiente y sin una educación más profunda, es una herramienta que podemos inutilizar, o no saber utilizar.

Primero. No creo que tengamos que aprender de los americanos. Creo que el mundo tiene que aprender unos de otros porque las tasas de difusión de internet en el norte de Europa son más altas que en EE.UU. Aunque en internet – la vieja tecnología que se despliega en 1969 en EE.UU pero que luego, a partir de los 90, se ha difundido por todo el mundo–, en este momento, el mayor paquete de internautas –más de 300 millones– son chinos. La lengua de internet no es el inglés, los websites que se hacen en internet sólo son un 28% en inglés. Es decir, es un fenómeno absolutamente universal.

Por tanto no tenemos que aprender internet. Vivimos con internet, no en internet. Lo utilizamos para trabajar, para relacionarnos entre nosotros, para leer los periódicos… Personalmente no conozco a nadie que lea el periódico más que por internet, lo cual nos plantea algunos problemas en la prensa escrita. Internet no sirve para ver los partidos del Barça cuando no los retransmiten al otro lado del mundo…

Todavía la banda no da la calidad de las jugadas.

¡Ah, no! Pero tampoco las da el estar en el campo o viéndolo en televisión, pero está llegando. Lo que quiero decir es que internet es nuestro entorno de comunicación, es el que tenemos, es lo que vivimos, no es una cosa extraña, es como pensar cómo vivimos con electricidad. Ni lo pensamos. Para los jóvenes de 20 años, por no hablar de los niños de cinco, el mundo es internet. No se concibe otro mundo que el de internet.

El tema de la poca familiaridad con internet se arregla cuando mi generación desaparezca. Esa es la brecha digital, gente de mi edad o incluso un poco más jóvenes. Cuando por ley biológica desaparezcamos de escena nadie se planteará los problemas que nos planteamos ahora sobre si internet es de una manera o de otra. Es lo que respiramos, es lo que hacemos. Ya hemos dado el salto y nadie se puede plantear si hacemos o no hacemos internet.

El tema que planteabas, que es central, ¿qué pasa en la inadecuación entre el nivel de educación, cultural en general? Hay dos cuestiones. Una, la utilización que no es necesariamente para cuestiones de buscar información y combinarla para obtener conocimiento y aplicarlo. Eso es una opción. Existe la información y existe la utilización simplemente para comunicarse. Para eso no hace falta un alto nivel de formación. Es una tontería enseñar internet. Lo que dice la gente: Cursos para enseñar internet. ¿Qué? Poner el dedo aquí… Eso se aprende en media hora.

El problema es, una vez que sabes, ¿qué haces en internet? Para comunicarse no hay ningún problema, a todo el mundo, cualquiera que sea su nivel cultural, le encanta comunicarse. En las periferias obreras de Madrid o Barcelona han desarrollado, para quitarles el miedo a las personas mayores de lo que es internet, programas en que los niños enseñan a sus abuelos el manejo del correo electrónico y así pueden estar conectados.

La comunicación entre personas, ésa ya está. Para la utilización de internet como medio de información y comunicación tampoco hace falta ningún tipo de entrenamiento. Ahora bien, el gran problema que se plantea en la sociedad es que como es una herramienta tan potente de acceso a la información, a cualquier tipo de información, el saber qué se busca, dónde, cómo se busca, para qué se busca y qué hacer con esto en nuestra vida requiere un nivel cultural. Ahí entra la educación. La divisoria más fundamental en la historia de la humanidad, mucho más que las clases aunque por lo general hay correlación, es la división entre la gente que sabe y la que no sabe, que sabe leer y no sabe leer, que entiende el mundo y no lo entiende. Niveles culturales educativos. Esa es una divisoria fundamental.

Ahí sí que es cierto que, tanto en la población en general como entre los jóvenes, cuanto más educado estás más sabes lo que puede dar internet para tu vida y más lo puedes utilizar, disfrutar y más te ayuda a desarrollarte. El tema está muy claro. En términos de políticas, la educación es central. En una sociedad con internet es mucho más importante todavía que nunca en la historia el desarrollar una prioridad absoluta a la política educativa. No sólo para integrar internet en la educación, al contrario, para que la gente sea suficientemente educada como para poder utilizar las extraordinarias posibilidades que nos ha abierto internet.

El poder, ¿cómo está utilizando internet?, ¿para qué le sirve?, ¿cómo ha cambiado la relación del poder con la sociedad gracias a internet?

Si estamos hablando del Estado, que sólo es una de las formas de poder, los estados le tienen miedo, directamente, porque han perdido el control de la comunicación y de la información sobre las que se ha basado el poder a lo largo de la historia. Pero tienen un problema. Por un lado, internet es extremadamente útil para la economía, bien utilizado para la educación, para los servicios públicos, para la información. Pero por otro lado, no puedes tener un poquito de internet, tienes que tener internet en la plenitud de su capacidad autónoma de comunicación.

Internet no se puede interferir. Se puede cerrar un servidor. Se abre otro servidor. Si no que se lo pregunten a los iraníes que intentaron cerrar el país a cal y canto durante una semana y no lo consiguieron porque siempre hay formas de llegar a un servidor que no está en el territorio de ese país. O cuando España le hizo la vida imposible a “Acrópolis”, uno de los sitios de internet en español. “Acrópolis” simplemente trasladó el servidor a Nueva Jersey.

El Estado tiene hoy día un gran problema con internet porque ha perdido la capacidad de información y comunicación. ¿Qué hacen entonces? Se vigila internet, se entra en la privacidad de las personas, pero esto siempre ha ocurrido, no es nuevo. Claro que no hay privacidad en internet y los gobiernos si quieren pueden entrar en todos nuestros correos electrónicos, en todo lo que hacemos porque siempre queda un registro digital. Teóricamente, países democráticos como España necesitan una orden judicial pero en la práctica cada vez que un gobierno quiere hacer algo le da igual. Si no lo cogen, le da igual que sea o no legal. Todos los gobiernos en todo el mundo.

¿Qué ocurre entonces? Nos vigilan. Siempre ha existido así. Lo nuevo es que podemos vigilarlos nosotros a ellos. Lo nuevo es que cualquier ministro, personalidad, banquero o cualquier persona que esté haciendo algo que no le gustaría que fuera público, cualquier persona que ande con un móvil por la calle lo puede grabar y ponerlo en Youtube en cinco minutos y eso está en las noticias de la noche inmediatamente. Así ha ocurrido repetidamente en los últimos años. Nos invaden la privacidad, sí, pero también podemos invadir la privacidad de los poderosos, tenemos armas relativamente iguales.

El otro problema es que se exagera con la capacidad de control de internet. Técnicamente, materialmente, ¿cómo se hace? Nosotros hemos estudiado China en este aspecto. En teoría pueden controlar todo, pero en la práctica no van a leer cada uno de los miles de millones de mensajes que se emiten. Lo hacen robots. ¿Y cómo funcionan los robots? Con sistemas de análisis automático de contenido. Palabras clave. A la mayor parte de gente que comunica en China no le interesa la política, los que hacen pornografía también lo hacen con cuidado, como aquí, pero fundamentalmente la gente vive su vida en internet sin preocuparse demasiado.

Los que se preocupan más de la política ya saben que no tiene que decir palabras feas, como democracia, Tiananmen, Tibet, Taiwán… ninguna de estas cosas que inmediatamente el robot entiende.

En los tiempos de la transición a la democracia, en los últimos años del franquismo había casi prensa libre en España. Claro, no podías decir: “El sanguinario régimen de la dictadura franquista”, pero podías decir lo mismo utilizando otras palabras y ningún robot de censores se enteraba.

Tú sabes de eso porque tenías un tío censor.

Exacto.

Hiciste un blog con algo así.

Bueno, un blog, una multicopista.

Que era como un blog de entonces.

Mi blog de tinta violeta.

Lo que te quiero decir es que los estados han perdido cuotas de control y de poder con internet, clarísimamente. Han aumentado capacidad para invadir nuestra privacidad pero nosotros también la privacidad de ellos. En términos relativos hemos aumentado extraordinariamente los grados de libertad de la gente con respecto al Estado, con respecto al poder en general.

Esto quiere decir que las personas que no tienen acceso a las instituciones de poder en la sociedad, a las grandes empresas o los medios financieros, los ciudadanos de a pie para entendernos, han incrementado su capacidad de poder porque pueden organizar la comunicación de lo que piensan, el debate y en su caso las movilizaciones de forma autónoma a los mecanismos de control del poder del Estado.

En ese sentido, internet ha abierto esferas de libertad que no teníamos antes. Ahora bien, libertad sin contenido. Más libre, para mí es un valor pero no garantiza los usos de la libertad. Y los usos de la libertad pueden ser para causas que algunos puedan considerar nefastas. Pero lo que sí somos es más libres. El tema es cómo gestionamos esa libertad. Así como decíamos que internet sin educación es un internet tonto porque no sabes muy bien qué hacer, puede ayudar un poco a salir de la ignorancia pero está limitado; lo mismo, un internet libre con individuos que utilicen esa libertad para autodestruirse o destruir a los demás es un internet que puede amplificar las tendencias negativas.

El gran tema de internet es que es un espejo de nosotros mismos. Amplifica lo que somos, en bien y en mal.

Dices en algún momento del libro que somos ángeles y demonios.

Es que es lo que somos.

Cuesta pensar que el poder no busque una manera de contrarrestar esa libertad que los ciudadanos tienen ahora en estado puro. Lo que hagan con la libertad, como tú comentas, ya es otra cosa porque la red se ha llenado de mentiras, falsedades, calumnias y anónimos.

La prensa también, por cierto, pero está más controlado.

¿Cómo se defiende el poder de la creación de esa libertad? Dices que el poder es mucho más que comunicación y comunicación es mucho más que poder. Hay ahí como un choque de trenes muy importante.

Exacto. Siempre pensando que yo hablo en términos de poder pensando tanto de los de arriba como de los de abajo. Internet incide en las relaciones de poder incrementando el poder de los que tenían menos poder. Lo que no quiere decir que los que controlan el Estado, las grandes empresas, sigan ahora disminuyendo su poder. No. Tienen menos sobre los ciudadanos pero todavía tienen el esencial.

¿Cómo reaccionan? Intentando acotar lo más posible los espacios de libertad. Por ejemplo, el gran tema que se plantea en EE.UU y que en Europa es menos intenso, cómo las grandes corporaciones de telecomunicaciones, los operadores, están intentando conseguir lo que se llama un internet no neutral, es decir, que dan mayor banda ancha, mayor capacidad, mayor velocidad, mejor calidad a según cuanto más pagues para un servicio. Aunque esto sea a costa de dejar sin servicio o con servicio de muy mala calidad a una alta proporción de ciudadanos.

Con esto hay una enorme batalla, fue un tema de la campaña de Obama y Obama ha nombrado presidente de la Comisión general de comunicaciones a uno de los líderes de esta campaña para la neutralidad del uso de internet. En España tenemos una excelente Comisión del mercado de telecomunicaciones que vela para evitar prácticas monopolistas de los operadores, en principio.

Esto es un método. Otro es intentar censurar, ya hemos visto que es bastante difícil. Otro es intentar cerrar servidores, un método más importante pero que al mismo tiempo tiene el problema para los controladores de que siempre se puede desviar el tráfico por otros circuitos internacionales. Y otro método es intentar introducir una serie de legislaciones que son pretexto de otras cosas y en el fondo es para controlar internet: pornografía infantil, control de piratería… Este tipo de legislaciones tienen como objetivo último, no tanto la protección de los niños sino el control sobre internet. Puede hacer la vida muy difícil a los proveedores de servicios pero, insisto, hay una comunidad internauta en el mundo con 1.700 millones de usuarios que siempre encuentran formas de superar lo que los gobiernos intentan controlar.

He estado en muchas comisiones de internet desde hace 12 años en la Unión Europa y otros países y la primera pregunta en cualquier Comisión de los gobiernos es: Cómo podemos controlar internet. Mi primera respuesta: No se puede. Y a partir de ahí deja de interesarte en la Comisión.
Es que no se puede técnicamente a menos que cierres. Hay que cerrar físicamente el enchufe.

Decías que pensar ahora en quitar internet es como pensar en quitar la electricidad. En algún momento da la impresión también de que quisiéramos quitar el aire, porque ahora mismo la libertad que da internet se parece a la libertad del aire.

La libertad de respirar. Por eso son batallas de retaguardia de un viejo orden que sigue andando pero que ya se ha muerto. Lo que pasa es que los coletazos de ese viejo orden del control informacional pueden ser muy peligrosos para mucha gente. Por ejemplo, para los proveedores de servicios de internet, que los pueden arruinar y hacerles la vida imposible. Puede ser también complicado para la expresión de la nueva cultura digital que requiere un nivel de creación en el que puedas crearte tus propios productos, no en que puedas bajarte videos que tienen protección de derechos de propiedad. No. Tus propios productos de intercambio cultural. Puede ser un problema para producir tus propios textos, tus propios puntos culturales sin ningún tipo de cortapisa para los derechos de autor.

Yo tengo que pagar a la Sgae quiera o no quiera. Se ha construido todo un sistema de intereses gremiales, diría que casi medievales, que van a frenar durante mucho tiempo la libre comunicación de los productos culturales.

El aire ¿barrerá también el papel del todo?

No. En absoluto. Desgraciadamente. Desgraciadamente digo porque estamos deforestando el planeta. La constatación empírica actual es que cuanto más se ha introducido internet e informática más papel se ha gastado, proporcionalmente a los procesos de información, porque por alguna razón todavía tener que quedar una constancia en papel. El papel, como proporción de la enorme masa de información digital que se produce, es pequeño, pero es mucho más papel que el que se producía antes de la era digital.

Estoy haciendo esta entrevista para un periódico de internet y de papel. ¿Cuándo esa entrevista se haría sólo para el otro soporte, para el aire?

La verdad, nunca hago predicciones porque siempre me equivoco, pero es que además el resto de predicciones se equivocan también. Se hará sólo para el otro el día en que la edición papel sea un producto de lujo que sólo élites culturales, que aprecian un placer que yo comparto del crujido del papel junto al desayuno de la mañana y el café humeante, se puedan permitir. Cuando haya que pagar 10 euros por el periódico, te aseguro que la mayor parte de los lectores van a ser en la web.

¿En qué momento estamos de ese porvenir?

Estamos en momento decisivo porque tenemos una crisis económica muy profunda en el que ni las empresas periodísticas tienen recursos, ni la gente se puede permitir comprar en papel lo que pueden hacer en la web. La idea es, como hizo El país hace unos años, cerramos la web y la hacemos pagar. Inmediatamente bajaron los lectores de 100.000 a 25.000 en unos meses, tuvieron que cambiar y hacer otro modelo a través de publicidad, de servicios indirectos, de servicios de archivo… Hay una serie de modelos interesantes en ese aspecto.

Diría que en estos momentos estamos en un punto de aceleración hacia el periodismo en web.

En esa parte de ángel y demonio que tienes, si fueras el abogado del diablo del papel, por tanto, acusador de internet, ¿qué perderíamos perdiendo el papel?

La nostalgia, porque a los niños de cinco años no les vas a poder convencer de una cosa que fundamentalmente sirve para garrapatear.

En el libro hablas de algunos elementos que utiliza el poder, el poder analógico y el poder digital: la mentira, la manipulación, la sospecha… y lo relacionas con el trabajo de George Busch para generar el clima que hizo posible la guerra de Irak. La novedad, ese aire que impulsa la novedad, ¿hará más difícil la manipulación?

Sí pero no completamente. Sí en el sentido de que la información puede circular mucho más rápidamente. Sí en el sentido de que los ciudadanos pueden intervenir mucho más ampliamente en el debate. No en el sentido de que, como muestro en mi libro, la gente cree lo que quiere creer cualquiera que sea la información que recibe.

Más o menos hay cinco veces mayor capacidad de registrar una información que te gustaría que fuese afidedigna que la contraria, por muy convincente que sea la otra. En el caso concreto que hablamos de Bush, la base era que la gente tenía miedo, por razones obvias. Si te han volado las torres Gemelas, están matando a miles de personas y en el mundo hay terrorismo, tienes miedo. Sobre todo un país como EE.UU que no había sufrido apenas terrorismo y que no había sufrido guerras más que en Hawái o su propia guerra de Secesión.

Ahí se crea un clima de pánico que es de-li-be-ra-da-men-te aprovechado por diseñadores políticos de muy alto nivel para mantener e incitar al miedo. Además, al miedo insidioso, al terrorismo que no se sabe de dónde viene y a crearte una serie de políticas con palabras –las palabras son fundamentales– como “la guerra contra el terror”. Es una guerra, estamos en guerra, una cosa oscura, no se sabe qué es el terror.

Las palabras son fundamentales porque son el punto de entrada para las metáforas y las metáforas no es una cosa literaria, están organizadas físicamente en nuestro cerebro. Nuestro cerebro funciona en metáforas a partir de asociaciones con experiencias. Las palabras que activan las metáforas, que activan emociones, que activan decisiones. Eso es lo que dicen los estudios experimentales.

En ese sentido, la capacidad de manipular de los políticos, de uno u otro lado, es de activar y desactivar palabras, imágenes, temas… que activan las metáforas que van en un sentido o en otro según nos interese. Por eso decía, lo que hace internet es, realmente, ampliar el marco de comunicación y de información y abrir el juego. Eso no va a cambiar la posibilidad de que si tú tienes miedo, la propia existencia de internet puede multiplicar el hacerte llegar imágenes que te activen ese miedo.

¿Diferencia? Pues que en un mundo dominado por la televisión, según cómo, puedes recibir imágenes que casi todas vayan en el sentido de activar ese miedo. En un mundo libre de internet puedes tener suficientes imágenes de otro sentido para activar tus otros elementos metafóricos de disminuir el miedo y aumentar la confianza.

Eso es lo que Obama activó muy hábilmente. Obama no se puede entender sin internet. Demuestro en mi libro que no fue sólo por internet, pero sin internet Obama no hubiera sido elegido.

Hablando del papel de la prensa, señalas que no hay un modelo de negocio. ¿Lo vislumbras?¿Crees que podremos subsistir como periodistas sin tener que pedir por las esquinas, dándolo todo gratis, no pudiendo viajar porque nadie nos paga?¿Cómo vamos a subsistir como periodistas si no podemos cobrarle a la gente por los contenidos?

No hay que confundir la plataforma con el periodismo profesional. Lo que es más complicado es mantener, en un mundo de internet y de publicación por internet, el periodismo impreso. Pero puede haber un periodismo absolutamente floreciente, profesional y bien pagado con otra plataforma. No digo que vaya a desaparecer el papel, digo que no es la misma batalla la defensa del papel que la defensa del periodismo profesional en los términos en los que se ha ido construyendo históricamente.

Hay que acostumbrarse a la diversidad de plataformas, que pueden ser algo en papel, mucho en internet, mucho más en distribución de informaciones en los móviles, mucho más en dosieres que la gente se hace. Hoy en día la gente no lee un periódico, utiliza la técnica RSS en internet con la que va a buscar un tema. Si lo que me interesa en estos momentos es ver cuáles son los temas de corrupción política o inmobiliaria en España, voy atravesando distintos medios de comunicación en base a palabras clave y me construyo mi propio texto. No recibo un texto en paquete de un periódico ni me miro todo el periódico, sino que construyo mi propio periódico. Eso es lo que ya se está produciendo.

En ese sentido, puede haber una plataforma distinta, yo diría una multiplataforma que es adonde estamos yendo, sin ser al mismo tiempo muy profesional. ¿Qué es lo que le queda al periodista? Dos cosas: la credibilidad y la profesionalidad. El océano de información de internet, por definición, no puede contener todo creíble. Por tanto, se introduce la duda de qué es creíble o no. Hay cosas muy creíbles, otras nada, otras puras invenciones pero lo que tiene es la interacción a través de la cual la gente va corrigiendo a veces esa información, mi método wiki. El periodismo profesional, los medios profesionales todavía guardan un capital de credibilidad.

Por otro lado, la calidad de la información depende en buena parte de la formación profesional de la calidad del profesional. Aquí no es fácil competir a los blogueros del mundo con lo que sois periodistas con formación, con ética profesional, con trabajo acumulado, con experiencia, con conexión, etc… Creo que ahí hay un núcleo muy fuerte.

Ahora bien, ¿qué ocurre? Que por otro lado, esa credibilidad y profesionalidad tiene que ser respetada por las empresas de la comunicación y, paradójicamente, los periodistas profesionales tenéis un aliado potencial en el mundo desordenado de los blogs. Antes os podían decir: Mira, esta información mejor no. Ahora no os pueden decir eso porque la información está, todo está en internet. Si se está hablando de algo en internet, no podéis ignorarlo. Es suicida desde el punto de vista de la empresa.

Lo que tenéis que hacer es tomar esas informaciones, esos rumores y situarlas en un paquete distinto, mucho más objetivo, tratándolo profesionalmente, etc… Por tanto, canalizando y articulando vuestro trabajo profesional al mundo de los blogs, que intentan intervenir desordenadamente en el mundo de la comunicación, y sirviéndoos de esto como contrapoder a las presiones políticas o empresariales, que siempre han sido el gran problema para el periodismo profesional.

En un mundo de amplitud de información pero sin control de calidad y de presiones políticas y económicas tremendas sobre la objetividad periodística, el papel del periodismo profesional se incrementa, se hace más necesario para los dos sentidos. Pero es un papel difícil, hay que considerar siempre que los periodistas no sois héroes y que el sobrevivir cada día puede llevar a que haya dos tipos de periodistas: los que guardan la objetividad pero no el empleo y periodistas empleados que tienen que transigir día a día.

Una reflexión tuya dice que si las relaciones de poder se construyen en la mente a través de los procesos de comunicación, estas conexiones ocultas muy bien pudieran ser el código fuente de la condición humana. Es decir, tu libro a veces también me suena a ontología, es una búsqueda de lo que es el ser humano en virtud de que el poder y la comunicación forman parte de la constitución de su mente. El ser humano quiere poder y al mismo tiempo quiere comunicar lo que hace para tener poder.

Muy bien visto. Excelente análisis. Esto ya entra en el terreno hipotético. La mayor parte de mi libro está empíricamente sustentada y con métodos que pueden contrastar los análisis con datos sólidos. A partir de aquí hay extrapolaciones mucho más de exploración, y uno de ellos es éste.
La idea es la siguiente: el tipo de relación más importante es el poder –para mí es el más importante porque de quién tiene el poder y cómo tiene el poder se definen las reglas del juego y todo lo demás depende de en qué situación de poder nos encontramos los unos con los otros y cómo se han ido construyendo– .Si el poder es los fundamentos de la sociedad, es una visión un poco tradicional-filosófica pero no se construye por ángeles, se construye por relaciones de poder y por eso va cambiando, afortunadamente.

Pero el poder se constituye sobre todo en nuestra mente porque la forma, cómo pensamos determina qué es lo que hacemos y qué es lo que hacemos favorece unos u otros intereses en términos de poder. La idea aquí es que lo esencial de la condición humana es la comunicación y lo esencial de la organización humana es el poder. En la conexión entre poder y comunicación a través de nuestras mentes individuales y colectivas quizá es donde podemos encontrar el secreto de cómo se organiza la condición humana, en qué sentido y en función de qué nos destruimos o, al contrario, nos expresamos en condiciones de creatividad extraordinaria.

En algún momento citas, y quizá sea interesante dado tu condición de manchego-catalán-californiano del mundo, una frase de Ulrik Beck sobre la nación: “Liberar los conceptos básicos de la sociedad moderna, de las fijaciones del nacionalismo metodológico”. ¿En qué momento estamos de patriotismo? Todas estas cosas que nos hacen más globales, más universales, más locales también, pero más interconectados, ¿qué hacen con el patriotismo? ¿Lo dejan en un pin de solapa o el sentimiento tan arraigado en algunas sociedades se está diluyendo gracias o a merced de las redes?

Por un lado, metodológicamente no podemos pensar las sociedades, como todas las ciencias sociales lo habían hecho hasta ahora, partiendo de lo que es un país, un territorio acotado por el Estado-nación. Y en términos de poder, el sistema político es un sistema de Estados-naciones. Lo que Beck dice, con toda razón, es que es un momento en que las relaciones de poder se construyen globalmente, en lo económico, en lo cultural, en las relaciones entre estados, en las relaciones entre movimientos sociales… Es decir, el ámbito del poder, el ámbito de la construcción política es un ámbito global.

Todas las ciencias sociales, estudios electorales, análisis… se han construido, y seguimos así, diciendo: Yo estudio España. La idea es: No puedes estudiar España si no estudias las relaciones globales y locales de España. En términos metodológicos, las ciencias sociales tienen que salir del Estado-nación como definición de unidad de análisis. Ahora bien, eso es distinto de qué pasa con la nación, qué pasa con el Estado-nación y qué pasa –tu tema– con el patriotismo.
Mantengo –porque cada vez se ha ido acentuando– el análisis que presenté y documenté en mi trilogía y en particular en mi libro El poder de la identidad, en el que lo esencial del mundo está constituido, por un lado en redes globales de poder, tecnología, finanzas, economía, comunicación… y, por otro, identidades cada vez más locales, regionales y na-cio-na-les también. En ese sentido, el patriotismo es hoy día mucho más importante que el sentimiento de clase, por ejemplo, o que otros tipos de identidades anteriores.

Con el patriotismo, dependiendo de los países, entramos en la otra discusión. Por ejemplo, en España hay nacionalismo español y patriotismo español, pero también hay un nacionalismo catalán, vasco o gallego con sus respectivos patriotismos. La identidad más fuerte, en general, en el mundo es local-regional más que nacional.

El sentimiento de pertenencia a una nación, a una región, a una localidad es uno de los cimientos básicos sobre los que se estructura la sociedad hoy en día. Y aquí tenemos la contradicción: vivimos en un mundo global cada vez más identitario a la vez. Es el problema esencial de la Unión Europea. La Unión Europea es una institución no democrática porque los ciudadanos no la quieren. La quieren para resolver problemitas, para resolver la economía, pero no se sienten miembros de una cosa llamada Europa. Los gobiernos no la quieren porque les quita poder, pero instrumentalmente la necesitamos.

Decir que el patriotismo es cada vez más importante no quiere decir necesariamente, en nuestro contexto, el patriotismo español ni el patriotismo catalán. Los dos. Diría que ha habido un incremento considerable del nacionalismo y del patriotismo tanto en Catalunya, País Vasco o incluso en Galicia, como en el español, incluidos los territorios que emergen los otros nacionalismos.

Esto es cada vez más importante, no cada vez menos. Y ahí estoy en contradicción con la idea de Ulrick Beck. Estoy de acuerdo con su forma de análisis, no estoy de acuerdo con sus conclusiones, de hecho más normativas que analíticas, que dicen que la contradicción entre Estados-nación en que vivimos, en un sistema global en el que también vivimos, sólo se puede resolver con un gobierno global y una cultura cosmopolita.

No me parece mal, me parecería perfecto, sólo que todos los datos van en sentido contrario. No se ve, no hay conciencia cosmopolita. No hay ciudadanos del mundo. La gente no se considera ciudadanos del mundo, en absoluto. Sólo algunas élites. Hay una correlación perfecta: cuanto más élite, más proporción de ciudadanos del mundo. Cuanto más pobre, más dominado, menos educado, más te agarras a tu tierra, a tu Estado-nación, a lo que tengas, porque en las redes globales estás perdido.

¿Y tú de dónde eres?

Si alguna raíz tengo es más de Catalunya. Me honra mucho que me consideren de La Mancha pero estuve un año, el primero de mi vida, y nunca volví.

Como Almodóvar.

Pues por ahí va el tema. Luego viví en varios sitios pero mi formación de adolescente, de joven, fue en Barcelona. Añádele a eso que después me fui –más bien me tuve que ir– a los 20 años y he vivido 17 años en París, y 30 años entre California y España, pero sobre todo California. Si me dices dónde me encuentro mejor en el mundo: para trabajar en California, para vivir en Barcelona.

Pero no soy ciudadano del mundo. Soy ciudadano sentimental de varias localidades, soy “multilocal”, no global.

Hace años, cuando nadie lo creía, Juan Cueto decía que ahora estamos delante de muchas pantallas. Creíamos que la pantalla que se iba a quedar para siempre era la de la tele y nos hemos columpiado. Ahora hay otras pantallas.

Eso es. Y las llevamos cada vez más en nosotros. De hecho somos una multiplataforma de comunicación.

Aunque llamas a la televisión “la eterna compañera”.

Claro, porque es el entorno comunicativo. Pero ya no es sólo la televisión, es todo a la vez. Somos un multimedia andante.

Da escalofríos leerte esta reflexión: “La gente se mata por lo que siente: hostilidad étnica, fanatismo religioso, odio de clase, xenofobia nacionalista, rabia personal…”. Han pasado muchos siglos, estamos en el umbral de una nueva era, que defines muy bien en este libro. ¿El hombre no ha cambiado? ¿En qué ha cambiado o por qué no ha cambiado?

Ha cambiado en muchísimas cosas. En la capacidad de desarrollo tecnológico, de superar las enfermedades, aumentar la cultura… En todos los temas del progreso de la humanidad es evidente que hemos hecho cambios extraordinarios y hemos aprendido a crear al menos unas reglas del juego que nos permitan coexistir. Pero no hemos cambiado en algo fundamental: son las emociones las que determinan nuestro comportamiento. Eso está en nuestro cerebro.

Hemos vivido en el mito del progreso y la Ilustración que, con su espejo simétrico en el mito del hombre soviético, del hombre comunista –bueno, ya hace tiempo que desapareció–, partía de la idea fundamental de que había que arrancar a la gente de su primitiva identidad, o de sus emociones, para construir algo nuevo que se definía desde el Estado y se daban la identidades del Estado: Eres un ciudadano. Bueno, francés, vale. Pero lo importante es que eres ciudadano, no eres bretón, no eres mujer, no eres negro… eres ciudadano.

No conozco a ningún ciudadano. Conozco a gente con muchas características propias y la gente se sigue viendo así. Ciudadano es una dimensión instrumental para delegar el poder político a alguien que nos administre. Pero como eso la gente cada vez se lo cree menos, cada vez piensan más que esa delegación está vacía de contenido. Entonces sí se sienten ciudadanos, pero no sienten que viven en una ciudadanía. Por tanto, esa identidad también se tambalea.

¿Qué es lo que queda? Nuestra familia, nuestra cultura, nuestra religión, nuestro territorio… Y en momentos en que hay crisis y tensiones, lo primero es definirse como “yo”, pero definirse como “yo” es definirse contra el “otro”. Con mis análisis, ya desde hace 10 años, lo que he ido demostrando es que, concretamente, el mundo que vivimos en lugar de ver la emergencia del hombre y la mujer cosmopolita lo que vemos es la emergencia de culturas, que si se intercambian, hibridizan y mestizan son un instrumento, una ocasión de extraordinaria riqueza. Pero que si no se comunican, se hacen trincheras de oposición y en último término de violencia.

Restablecer los canales de comunicación entre la gente, y no verticales, es en cierto modo la única defensa contra la barbarie de odios entre culturas.

Por eso dices que cuando vemos vida, vemos redes.

Vemos vida, vemos red y vemos comunicación. La comunicación es la vida. Sin comunicación es la destrucción.

Dices: “Como no somos capaces de reinventar Hollywood por nosotros mismos, usamos internet para relacionarnos socialmente”, y añades que el gran fallo de Second Life, por ejemplo, es no haber creado la utopía. ¿Dónde está la utopía?

En nosotros. Es lo que podamos inventar nosotros. Pero no tú y no yo, sino juntos y con otra gente ir construyendo en nuestras mentes otras formas de relacionarse. La utopía son las cooperativas de producción y consumo que explotan por todas partes en España, y no solamente, en el mundo en general. La utopía son las redes de trueque que existen hoy día de servicios, de bienes, de productos. Es plantarte tus tomates y tus lechugas y consumirlos. Es inventar una ciudad cada vez más basada en la bicicleta y no en el automóvil… La utopía es creernos de verdad que podemos vivir de manera diferente. Pero tenemos que creer muchos, no una persona.

Por eso, la apropiación de Hollywood a nivel individual fragmenta, destruye la comunicación. Paradójicamente, Hollywood es un obstáculo a la comunicación pero nosotros tenemos que reconstruir otras formas de comunicación que lleven hacia utopías que no son imposibles, si no que son anticipar vidas que pueden ser posibles y que no están todavía?

* * *
Comunicación y poder, Manuel Castells, colección: Alianza Ensayo.

Los medios de comunicación se han convertido en el ámbito en el que se despliegan las estrategias de poder, pero, en el actual contexto tecnológico, la comunicación de masas va más allá de los medios tradicionales: gracias a Internet y a los dispositivos móviles ha surgido un nuevo entorno comunicativo, la autocomunicación de masas, que ha modificado profundamente las relaciones de poder. Manuel Castells analiza las transformaciones que se han producido en la industria global de los medios de comunicación y, basándose en una diversidad de enfoques sociales y psicológicos, ofrece una investigación original de procesos políticos y movimientos sociales —los acontecimientos que siguieron al atentado del 11 de marzo en Madrid, la desinformación del público estadounidense sobre la guerra de Irak, el movimiento ecologista global contra el cambio climático, el control de la información en Rusia y China y el papel de Internet en las campañas electorales, como la de Obama— que ilustran la relación entre comunicación y poder del siglo XXI.

El creador de la Web critica duramente las leyes contra la piratería en Internet


JAVIER MARTÍN - Barcelona - 22/11/2010

El creador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, premio Príncipe de Asturias entre otros innumerables galardones, en un largo artículo publicado en la revista Scientific American critica duramente las legislaciones de Francia, Reino Unido y Estados Unidos aprobadas para luchar contra la piratería en Internet.

En el artículo titulado Larga Vida a la Web: una llamada por la neutralidad y la continuación de los estándares abiertos, Berners-Lee no se muerde la lengua y llega a comparar la violación de derechos humanos en China y otros países dictatoriales con el recorte de derechos en la Red que están sufriendo ciudadanos de democracias como Francia, Reino Unido y Estados Unidos. "Los gobiernos totalitarios no son los únicos que violan los derechos en la Red de sus ciudadanos", recuerda el científico. "En Francia una ley creada en 2009, la llamada Hadopi, permite al Gobierno desconectar de Internet a un hogar durante un año si algún miembro de la casa es acusado por una empresa de haber cogido música o vídeo".

Berners-Lee recuerda también que la Digital Economy Act del Reino Unido, aprobada en abril, le autoriza al gobierno ordenar a una ISP a que desvele el nombre de un abonado a Internet si aparece en una lista de sospechosos por haber infringido las leyes contra la propiedad intelectual. "En septiembre, el senado de Estados Unidos", recuerda el inventor de la Web, "se aprobó la Combating Online Infringement and Counterfeits Act, que autoriza al gobierno a crear una lista negra de webs, con sede social en Estados Unidos o no, por haber sido acusadas de infringir los derechos de copyright. En todos esos casos, no se protege a la ciudadanos antes de que sean desconectados o sus páginas bloqueadas".

Y acaba: "Dadas las diferentes maneras en que la Web es hoy crucial en nuestra vidas y en nuestro trabajo, la desconexión es una forma de privación de nuestra libertad. Volviendo a la Carta Magna, quizás deberíamos ahora afirmar: "Ninguna persona ni organización debe ser privada de conectarse a otros sin un proceso legal y sin la presunción de inocencia".

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http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/creador/Web/critica/duramente/leyes/pirateria/Internet/elpeputec/20101122elpeputec_8/Tes